Enfermedades más comunes de nuestras mascotas

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A continuación, enumeramos algunas de las enfermedades o afecciones más comunes en nuestras mascotas. Te aconsejamos que, si tu mascota presenta algún síntoma, no intentes medicarla sin consultar antes con su veterinario habitual, puesto que será él quien, examinando a su mascota, determine el tratamiento a seguir.

Enfermedades oculares

La conjuntivitis

La conjuntivitis es una inflamación de la conjuntiva, es decir, de la membrana mucosa que cubre la cara interna de los párpados superior e inferior. Los síntomas suelen ser un enrojecimiento de la conjuntiva, legañas (verdes, blancas o amarillentas), lagrimeo y que al animal le pique y suela rascarse esa zona. De todas formas, estos síntomas pueden ser signo de otras patologías más graves como el glaucoma; por lo tanto, aunque nuestra mascota tenga enrojecimiento ocular, puede ser conjuntivitis u otra enfermedad que, si no se trata, puede llegar a poner en peligro la visión del animal.

Tratamiento: Acudir y consultar con nuestro veterinario. Como prevención, mantener limpio el ojo con suero fisiológico y llevar al animal al oftalmólogo.

Glaucoma

Estamos refiriéndonos a una de las patologías más graves que pueden afectar al ojo, puesto que existe el riesgo de que produzca la ceguera total del animal. Consiste en el aumento de la presión intraocular, que provoca alteraciones en la funcionalidad ocular.

Existen dos categorías de glaucoma: primario y secundario. Es muy frecuente que el glaucoma primario pase inadvertido, puesto que su síntoma más importante es el aumento de la presión intraocular. El glaucoma secundario se produce como derivación de otras lesiones, por ejemplo, hemorragias, inflamaciones, tumores y cataratas.

Tratamiento: Acudir y consultar con nuestro veterinario. El tratamiento del glaucoma varía en función de si se conserva o no capacidad visual, de su origen…

Cataratas

Las cataratas son una opacidad que se produce en el interior del ojo, en una estructura llamada «cristalino». Esta opacidad provocará de forma paulatina la pérdida de la visión. Generalmente se tiene la idea de que las cataratas son un problema de animales viejos; sin embargo, esto no es totalmente cierto, dado que existen cataratas congénitas y cataratas juveniles. Sus causas son muy variadas.

Tratamiento: El tratamiento único es intervención quirúrgica. La cirugía de cataratas es una microcirugía. Estas técnicas han tenido gran desarrollo en nuestro medio en los últimos años, y por eso es factible conseguir buenos resultados a través de cirujanos entrenados.

Enfermedades de la boca

Caries

La dentadura del perro debe cuidarse desde que este tiene pocos meses de vida. Habrá que vigilar que no asomen los dientes nuevos antes de la caída de los de leche (a los 4-5 meses), sobre todo a las razas de pequeño tamaño. Si esto ocurriera, se recomienda que el veterinario extraiga el diente viejo, pues, de lo contrario, se producirá una malformación dental difícilmente corregible. Los perros, sobre todo en edad avanzada, sufren fácilmente las caries, con fuertes dolores, dificultad de masticación, inapetencia o aliento fétido. La única cura decisiva es la extracción del diente estropeado.

En los gatos con más de 8 años, la existencia de caries es más la regla que la excepción; por otra parte, la formación de sarro parece obedecer a una predisposición hereditaria. En algunas razas de gatos, especialmente en los persas, el sarro hace su aparición ya a la edad de 2 a 3 años. La posibilidad de que la formación de sarro se vea favorecida en los gatos por la composición de la comida y el mecanismo por el que esto sucedería son objeto actualmente de numerosos estudios.

Inflamación de las encías en perros

También el perro padece inflamación de las encías. Las causas son varias, pero muchas veces puede depender de los dientes sucios, y habitualmente se asocia a la estomatitis. Pueden lavarse los dientes y encías del perro periódicamente con un algodón empapado en una solución de sal en agua hervida, aunque también existen diferentes productos en el mercado. En el caso de ulceración de las encías y abscesos en los dientes, el veterinario intervendrá con inyecciones de antibióticos para reducir la inflamación.

Estomatitis en perros

Hemos nombrado la estomatitis. Se trata de una inflamación de la mucosa de la cavidad bucal, con enrojecimiento y aparición de úlceras dolorosas. Puede afectar a encías, lengua y mejillas. En general, es producida por causas externas como líquidos demasiado calientes o sustancias irritantes, las caries o los tumores, y puede seguir a enfermedades del aparato digestivo. La estomatitis primaria se cura en pocos días alejando la causa y lavando la boca con sustancias antisépticas. Se aconseja el zumo de limón diluido en agua, que desinfecta la boca y el intestino.

Papiloma en perros

Otro trastorno que puede aparecer en la boca del perro es el papiloma. Es una excrescencia, tipo verruga, que se forma sobre todo en la boca y se difunde rápidamente a las mejillas. Es una enfermedad fácilmente eliminable con intervención quirúrgica, cauterizando los papilomas y haciendo curas internas. El papiloma tiene carácter contagioso.

Mal aliento

Por último, el mal aliento. El trastorno es bastante frecuente tanto en los perros como en los gatos y puede ser causado por las primeras comidas a base de carne, por dientes estropeados o sucios, por gastritis, sarro, por disfunción renal, etc. Si el trastorno persiste, estará bien consultar al veterinario.

Enfermedades del oído

Otitis

Tanto en el perro como en el gato, el estremecimiento o el zarandeo de la cabeza casi siempre significan trastornos del oído. La indisposición más común es la otitis, una inflamación aguda o crónica del oído, que puede ser externa, media o interna. Existe también la otitis parasitaria.

La otitis externa, que afecta al conducto auditivo exterior, es común en el perro, sobre todo en las razas con orejas largas, colgantes o pelosas. Puede ser causada por cuerpos extraños o, más fácilmente, por la suciedad y el cerumen acumulado en la oreja. La forma aguda se manifiesta con dolores, enrojecimiento, secreción de líquido purulento y con un particular olor. Si se trata a tiempo, cura bien; pero, si se la descuida, se convierte en otitis crónica, que requerirá una larga y paciente cura. Por lo tanto, es indispensable consultar al veterinario.

Más rara en el perro es la otitis interna, habitualmente se trata de una complicación de la externa. De hecho, los síntomas son los mismos, pero más evidentes, con la adición de dolores, fiebre alta, a veces vértigos y convulsiones. La cura es a base de antibióticos y de higiene.

La otitis parasitaria se debe a un parásito del género de los ácaros de la tiña y es contagiosa. Los síntomas son un violento prurito, inflamación, a veces convulsiones y crisis epilépticas. La cura, a base de lavados médicos del conducto auditivo, da generalmente una rápida curación; pero, si se la descuida, puede provocar la sordera del perro.

Sordera

La sordera solo es frecuente en los animales viejos. Cuando se presenta, es necesario controlar minuciosamente el conducto auditivo para establecer las causas de la sordera. La cura será decidida por el veterinario, pero es difícil alcanzar buenos resultados en la sordera congénita.

Enfermedades del aparato respiratorio

Resfriado

Nuestras mascotas están sujetas a enfriamientos y resfriados, a bronquitis y reumatismos, ni más ni menos que como el hombre. Un golpe de frío debido a corrientes de aire, a cambios repentinos de temperatura, la humedad o la lluvia pueden, como mínimo, provocar un común resfriado. Se manifiesta con estornudos, flujo nasal e irritación de la mucosa nasal, por lo que el animal frota la nariz con todo. También puede haber dificultad en la respiración; en todo caso, el animal está decaído y no come.

El resfriado se resuelve normalmente en pocos días, pero no hay que menospreciar el trastorno, porque en los cachorros podría ser la primera advertencia del moquillo canino. El estornudo es, en las mascotas, un síntoma más serio que en el hombre; de ahí que, si durara un día entero, convendría acudir al veterinario. Si la nariz del perro resfriado muestra irritación, se la puede lavar delicadamente con agua tibia, secarla y, por último, ungirla con aceite de oliva. Es necesario tener a la mascota enferma en un lugar cálido, sobre todo con temperatura constante y protegido de las corrientes de aire.

Amigdalitis, faringitis, laringitis

El perro enferma fácilmente de amigdalitis, que causa dificultad en la deglución y a veces vómito. Normalmente se cura con la medicación que receta el veterinario, aunque ante repetidas recaídas e infecciones puede optar por suprimir las amígdalas. Pero con el nombre de «dolor de garganta» o «anginas» pueden agruparse la amigdalitis, la faringitis y la laringitis, es decir, inflamación de las amígdalas, de la faringe y el fondo bucal o de la laringe.

Gripe

La gripe del perro es diferente de la del hombre y no se transmite a este. Se trata de una enfermedad infectiva causada por el llamado «virus filtrable». Puede presentarse afectando las vías respiratorias o bien el abdomen a modo de bronco pulmonar.

La gripe felina es una enfermedad viral que produce ojos llorosos, escurrimiento nasal, repentinos ataques de estornudo, problemas respiratorios, fiebre y tos que se traduce en algo parecido a un ronquido fuerte. A menudo, la enfermedad puede traer visibilidad del tercer párpado y también conjuntivitis.

Bronquitis

Breve es el paso de la gripe a la bronquitis. La bronquitis, la inflamación de la mucosa que reviste los bronquios, es frecuente en el perro y se asocia con otras enfermedades del aparato respiratorio, como el resfriado, las anginas, el mal de garganta y a veces la pulmonía. La bronquitis se manifiesta con malestar, inapetencia y fiebre no muy alta. Primero, la tos es seca; después, suelta; sigue un flujo nasal mucoso o muco-purulento y la respiración se acentúa.

Tales síntomas irán disminuyendo poco a poco hasta la curación a los 10 días. La enfermedad puede hacerse crónica y, en este caso, los síntomas serán menos intensos, pero persistirán durante mucho tiempo. Las mascotas viejas, asmáticas o con enfermedades cardíacas presentan a menudo bronquitis crónicas, sobre todo en invierno. El animal atacado por bronquitis debe estar protegido del frío y la humedad. El tratamiento a seguir, como siempre, deberá ser recetado por tu veterinario.

El moquillo canino

El moquillo es una enfermedad vírica muy peligrosa, especialmente para los cachorros. Es una enfermedad producida por un virus: el distemper, que tiene una estructura muy similar al virus del sarampión humano.

Su capacidad de propagación es extraordinaria: la puerta de entrada del virus del moquillo canino es la inhalación del virus (aire); de allí pasa a las amígdalas palatinas y a los ganglios bronquiales, y sigue su recorrido hasta el torrente sanguíneo. Este recorrido lo hace en aproximadamente 48 horas y se distribuye luego a todo el organismo. Además, posee una desarrollada capacidad de permanencia en el ambiente, lo que permite que sea una de las enfermedades víricas más contagiosas durante períodos de tiempo prolongados. Además, está muy extendida por todo el mundo.

El período medio de incubación de la enfermedad varía entre 1 y 2 semanas, aunque se conoce la posibilidad de que tarde hasta 21 días en manifestarse.

Síntomas de la enfermedad: Existen multitud de síntomas que delatan la presencia del virus en el animal: decaimiento, presencia de una secreción mucosa de color verde amarillento en los ojos y en la nariz, tos intermitente, vómitos, aumento de la temperatura corporal, diarrea…
De todas formas, uno de los primeros síntomas fáciles de detectar es el aumento de la temperatura corporal; a su vez, aparecen trastornos gastrointestinales y respiratorios conjuntamente, si bien pueden darse por separado. Si el sistema inmunitario del animal reacciona convenientemente, a partir de ese momento apenas se apreciarán más síntomas de la enfermedad; si no, a partir de ahí se darán el resto de síntomas.

Tratamiento: No se conoce un tratamiento totalmente eficaz contra el moquillo. Además, no todos los ejemplares reaccionan igual ante una infección de este virus. Por ello, los tratamientos para erradicarla son muy diferentes.
Como con la mayoría de las enfermedades virales, el tratamiento que se sigue es de apoyo para consolidar y fortalecer el sistema inmunológico y para prevenir la infección secundaria.
Por desgracia, por las razones arriba explicadas, el moquillo en la mayoría de los casos es mortal. Además, los animales que se recuperan pueden quedar con secuelas nerviosas, y su recuperación es un proceso muy largo y costoso.

¿Cómo prevenirlo?: La protección más segura es la vacuna, pero, desgraciadamente, la ciencia no ha inventado todavía una vacuna contra el moquillo que garantice la inmunidad del perro durante toda su vida con una sola aplicación. Se aconseja comenzar a vacunar a partir de los 45 días de edad.

Enfermedades del aparato digestivo

Estreñimiento

El estreñimiento es la dificultad de liberar el intestino. Puede ser causado por exceso de alimentación de carne o dulces, falta de movimiento, ingestión de grumos de pelo y otros muchos motivos. El animal se presenta inquieto, tiene poco apetito y hace esfuerzos por liberarse. Es importante que, cuando aparezcan los primeros síntomas, no se tarde en acudir al veterinario.

Oclusión intestinal

La oclusión intestinal es una complicación del estreñimiento por la que las heces no tienen su curso normal. Puede ser causada por cuerpos extraños, bolas de pelo, parásitos o por las mismas heces endurecidas. La oclusión puede manifestarse de repente; el perro acusa fuertes dolores abdominales, el vientre le duele cuando se le palpa, tiene falta de apetito, aumenta su sed, tiene vómitos, etc. En los casos más rápidos, se liberará al animal de la oclusión con aceite de vaselina e irrigaciones. Pero en los casos más persistentes habrá que acudir a la intervención quirúrgica.

Gastritis, enteritis

La gastritis es la inflamación de la mucosa del estómago, caracterizada por dolores, náuseas o vómito. Es frecuente en el perro asociada a la enteritis, que es la inflamación del intestino.

Gastroenteritis

La gastroenteritis puede ser primaria o secundaria, aguda o crónica. Las causas principales son los errores en la alimentación, las comidas irregulares, los trastornos de masticación, los alimentos estropeados o indigestos, los alimentos demasiado calientes o demasiado fríos, los dulces en gran cantidad, etc. Si es en el estómago donde se localiza la afección, se produce intolerancia a alimentos, sólidos o líquidos, con su correspondiente vómito; si es en el intestino, habrá diarrea y fiebre.
El veterinario establecerá en cada caso la dieta y los cuidados especiales.

Dilatación–torsión del estómago en perros

La dilatación-torsión del estómago es una enfermedad relativamente infrecuente, pero con gran relevancia, puesto que supone un proceso inesperado, muy grave y que pone en peligro la vida de un animal, previamente sano, en un espacio de tiempo muy corto. Además, muchos de los casos tienen un desenlace fatal si no se produce una intervención veterinaria rápida, intensa, agresiva y completa.

La distensión del estómago se ve estimulada por el ingreso de aire en su interior (aerofagia), producido por varios motivos que aún están por aclarar desde el punto de vista veterinario. Es entonces cuando el estómago puede actuar como si fuera un globo lleno de aire, o bien a modo de un caramelo envuelto en un papel, y girar en torno a su eje, torsionándose y comprometiendo la irrigación y el funcionamiento de dicho órgano. Los principales factores que parecen influir en que este hecho se produzca son la raza y la conformación física del perro, la alimentación, el estrés y el ejercicio físico. La mayor incidencia de dilatación-torsión ocurre en razas de tamaño grande y gigante, de tórax profundo.

Tradicionalmente se han considerado varios factores que podrían influir en el desarrollo de la dilatación y en el acúmulo de gas en el estómago:

  • Ingesta rápida y abundante, algo más frecuente en animales que toman una sola comida diaria que en aquellos cuyas tomas están repartidas a lo largo del día.
  • Períodos de ayuno previo, por ejemplo, antes de una intervención quirúrgica o bien después de una estancia en una residencia donde el paciente pasa unos días rehusando la comida hasta que se adapta a la situación. Si a este ayuno le sigue una comida copiosa, aumentan las probabilidades de que se produzca la dilatación.
  • La alimentación seca se había considerado anteriormente como un factor predisponente; actualmente se ha comprobado que la digestibilidad y el carácter más o menos flatulento de los alimentos sí pueden ser factores predisponentes, pero no es importante el hecho de que se trate de alimento seco, semihúmedo o enlatado.
  • Ingesta de agua abundante después de una comida copiosa.
  • El ejercicio físico violento tras una comida abundante supone un esfuerzo respiratorio que favorece la aerofagia.

Enfermedades de la piel

Las alergias

Las alergias más comunes en nuestras mascotas son:

  • Alergia a la saliva de la pulga.
  • Alergias alimentarias.
  • Atópicas (alergias a partículas en el ambiente: polen, ambientadores…).

Estas tres enfermedades tienen síntomas muy parecidos, especialmente el picor.
Aunque el animal que es alérgico siempre lo va a seguir siendo, a veces presentará picor y rascado (con lo que se lesionará la piel y se arrancará el pelo) y otras veces no. Esto depende de factores como:

  • La cantidad de alérgenos: Si el paciente es atópico, estará peor cuando haya más polen en el ambiente, por ejemplo en primavera.
  • La asociación de otras alergias: Un paciente que es alérgico a las pulgas es fácil que también lo sea al polen o a algún alimento.
  • La asociación de otras enfermedades: Las infecciones de la piel provocan que los perros alérgicos se rasquen más.
  • Otros factores: El calor, el estrés… ayudan a que el paciente se rasque más.

¿Qué podemos hacer para tratar a nuestra mascota alérgica?

Utilizar todas las armas que tenemos a nuestro alcance. Esto es:

  • Realizar un buen control de pulgas durante todo el año: Si nuestra mascota es alérgica a la saliva de la pulga, solo con que le piquen una vez desarrollará un cuadro de picores y lesiones en la piel que le durará días o semanas.
  • Administrar una dieta hipoalergénica: Las mejores son las dietas comerciales que están hechas a base de proteínas hidrolizadas.
  • Administrar ácidos grasos: Se ha demostrado que los ácidos grasos tienen un efecto antiinflamatorio sobre la piel. Esto ayuda a controlar la inflamación y el picor en animales alérgicos.
  • Evitar o controlar infecciones de piel, heridas, otitis…: Para aplicar el tratamiento adecuado, se recomienda siempre ir al veterinario para que estudie el caso y, si procede, hacer una inmunoterapia (vacunas semanales especialmente diseñadas para cada perro que ayudan a reducir el umbral del picor).

Piodermitis bacteriana

Se trata de un proceso inflamatorio que afecta a manos y pies. Las causas son muy numerosas, como cuerpos extraños o irritantes, fertilizantes, quemaduras por máquinas de peluquería, parásitos, hongos, bacterias, reacciones alérgicas, procesos autoinmunes, factores psicógenos, tumores… La presencia de bacterias es a veces circunstancial, es decir, secundaria al proceso que realmente causa la enfermedad.

Es una enfermedad muy pruriginosa que provocará el lamido y, como consecuencia, el empeoramiento del proceso. Los ganglios de la zona afectada suelen estar inflamados y a veces el dolor produce cojera. Es imprescindible, además de atacar la causa, prescribir antibióticos durante 8-12 semanas y hasta 10 días después de desaparecidos los síntomas. Son muy útiles los lavados de sulfato de magnesio.

Existe una variedad que además afecta a las almohadillas y que suele deberse a un problema inmunitario o ser la manifestación de una reacción adversa a algún medicamento.

Pioderma canina de los puntos de presión

Se denomina también «pioderma de los callos». Es frecuente en perros de razas grandes y gigantes. El callo es una respuesta de la piel a los traumatismos continuados y es frecuente en codos, tarsos y esternón. Los simples golpes que reciben estas zonas cuando el perro se deja caer para tumbarse en un suelo duro son causa suficiente para su aparición. Son más frecuentes en épocas de calor, que es cuando el perro busca los suelos fríos. Debido a estos golpes, la piel sufrirá un aumento de la elasticidad y aparecerán heridas y fisuras que sufrirán una contaminación bacteriana. Aparecerán fístulas y úlceras. El tratamiento consistirá en la administración de antibióticos durante 14 días y proteger la zona con algún vendaje acolchado.

Pioderma nasal canina

Es una infección bacteriana profunda de la región nasal del perro. La causa primaria es desconocida, pero la infección puede comenzar debido a la acción de hocicar o a otro traumatismo local que permitiera la colonización de la zona por bacterias. Aparecerán primero pápulas y pústulas que evolucionan a fístulas, úlceras y costras. Son lesiones dolorosas que se hacen pruriginosas.

El rascado las empeora. Dado que algunas enfermedades alérgicas e inmunológicas pueden dar lugar a lesiones parecidas, es recomendable la realización de citologías, cultivos e incluso biopsias en caso de que el proceso no remita tras la antibioterapia durante 2 semanas. El tratamiento tópico con champús antibacterianos suele dar muy buenos resultados, dejando actuar el producto durante 10 minutos. Si hay picor intenso, estará justificado colocar un collar isabelino.

Pioderma del mentón y del hocico (acné canino)

Se trata de un proceso inflamatorio debido, al menos parcialmente, a una infección bacteriana de los folículos pilosos y de la dermis de la región mentoniana y del hocico del perro. La causa no se conoce. En un principio se pensó que era debido a una alteración hormonal, como ocurre en la especie humana, pero parece ser que no tiene nada que ver. De hecho, se presenta tanto en machos como hembras y casi en exclusiva en razas de pelo corto. Esto ha llevado a pensar que la causa serían pequeños microtraumatismos en la zona que darían lugar a rupturas de los folículos, con una infección bacteriana posterior. Parece estar claro que existe una predisposición de tipo genético.

El tratamiento no está claro, pero en principio se deben evitar los traumatismos (juegos, pelotas, huesos) y administrar antibióticos durante 4 semanas que, desgraciadamente, no resultan curativos. Es necesario el uso de un champú antibacteriano.

Otras enfermedades

La leishmaniosis canina

La leishmaniosis es una enfermedad infecciosa que puede afectar a perros y animales silvestres, e incluso gatos y personas. Se transmite por la picadura de un mosquito llamado «flebotomo». Tiene la característica especial de que, una vez producido el contagio, los primeros síntomas de enfermedad pueden tardar mucho tiempo, incluso meses, en aparecer.

La enfermedad la produce un parásito que se encuentra en la sangre de los animales enfermos, en sus ganglios linfáticos, en el bazo o en los órganos internos, y puede llegar a aparecer en cualquier otra parte del organismo.

Este parásito produce una severa inflamación de los tejidos y los síntomas que tendrá el enfermo dependerán de los tejidos que estén afectados. Podemos encontrar graves problemas de piel, procesos digestivos diarreicos, lesiones en los ojos como conjuntivitis y queratitis, alteraciones de las articulaciones o de los ganglios linfáticos, anemia o lesiones renales que producen insuficiencia renal crónica.

La enfermedad no se contagia directamente de un perro enfermo a otro sano, ni de un perro a un gato o a una persona. Para que se produzca el contagio es necesario que un mosquito (realmente «una mosquita», porque solamente pican las hembras de esta especie) pique a un perro enfermo. Cuando esto ocurre, junto con la sangre del mismo, el mosquito extrae algunos parásitos que quedan en su organismo sin afectarle. Pero, cuando este mosquito pique a un perro sano, le inoculará la enfermedad.

El verdadero enemigo: el mosquito. Hay que evitar sus picaduras, origen de la leishmaniosis; de hecho, en zonas del mundo donde no existe esta especie de mosquitos, la incidencia de la enfermedad es muy baja.
Para prevenir sus picaduras es recomendable evitar los paseos con el perro al atardecer, ya que es la «hora de la comida» para los flebotomos. También hay que evitar zonas encharcadas, acequias, lagunas y sitios similares. Es fundamental proteger a nuestro perro con productos repelentes, como sprays, lociones y collares especiales. Tu veterinario podrá ayudarte a elegir la mejor opción en cada caso.

¿Qué podemos hacer?: Además de intentar evitar las picaduras de mosquitos, tenemos que recordar que la enfermedad puede estar presente en nuestro perro y que, por lo tanto, puede estar lesionando algunos de sus órganos aunque en muchos casos se tarde meses en apreciar los síntomas.

Un diagnóstico veterinario precoz siempre es una gran ayuda en el tratamiento; por esta razón, recomendamos hacer un chequeo de control a todos los perros al menos una vez al año y, con preferencia, en la época del año en la que ha terminado «la temporada de los mosquitos», es decir, cuando empieza a hacer frío y desaparece el riesgo de contagio hasta la siguiente primavera.

¿Y si mi perro tiene la enfermedad?: Hoy en día, se dispone de una serie de tratamientos veterinarios que, convenientemente administrados al perro enfermo y con la práctica de controles regulares, consiguen mantenerle en unas buenas condiciones de vida durante períodos de tiempo muy largos. Por el momento, no existe garantía de curación completa, pero se pueden establecer tratamientos veterinarios de mantenimiento muy eficaces y que no presentan grandes inconvenientes.

La displasia de cadera en perros

La displasia de cadera es una enfermedad de desarrollo propia de animales de crecimiento rápido (generalmente los perros de razas grandes). Consiste principalmente en una falta de congruencia entre los dos principales elementos de la articulación de la cadera, el acetábulo y la cabeza femoral.

Es una enfermedad producida por varios factores; el más importante de todos es la genética del animal (de perros displásicos nacen perros displásicos), pero no es el único factor. El ejercicio físico y la alimentación del cachorro juegan un papel fundamental en el desarrollo o la gravedad de la displasia en cada animal.

El conocimiento que se tiene hoy en día del desarrollo de los cachorros, de su nutrición y de todos los factores que en ella influyen, así como los avances propios de la medicina y la cirugía veterinarias, hace que la displasia de cadera no sea inevitable ni intratable. Un cachorro con su carga genética puede desarrollar grados muy distintos de displasia según la alimentación, el ejercicio y la medicación que lleve. E, incluso, en según qué casos, se pueden realizar intervenciones quirúrgicas que sirven para evitar la aparición de artrosis en estos animales y permitirles llevar una vida totalmente normal.

Plan de diagnóstico precoz: Por todo esto, se aconseja a aquellos cachorros de razas predispuestas al desarrollo de displasia de cadera la realización de una radiografía de control a los 4 meses de edad. En función del resultado de esta radiografía, se instaurará el tratamiento más adecuado para cada cachorro en particular.

Para los animales adultos aquejados de displasia de cadera también existen tratamientos, tanto médicos (fármacos, alimentación…) como quirúrgicos (prótesis de cadera). Los animales afectados por displasia de cadera no deben ser utilizados para la reproducción, ya que transmitirán a su descendencia la enfermedad.

Parvovirus

Es una enfermedad vírica producida por un parvovirus de comienzo agudo y mortalidad variable, y que afecta sobre todo a los cachorros. Afecta fundamentalmente al intestino y su principal síntoma son diarreas sanguinolentas; suele ir acompañada de deshidratación, inactividad y vómitos. La temperatura suele ser normal en los inicios y se produce una hipotermia en las fases finales. La mortalidad es muy variable dependiendo de la edad, del estado del animal y de las cepas de virus.

Prevención y tratamiento: El tratamiento es sintomático a base de antidiarreicos, vitamina K y, sobre todo, rehidratación masiva a base de sueros; en un periodo de 72 horas suele ser efectivo. Como en toda enfermedad vírica, se debe prevenir con la vacunación, comenzando en etapas tempranas de la vida (1,5 meses) y revacunaciones anuales.

Leptospirosis canina

Es una enfermedad infecciosa producida por especies del género Leptospira que, dependiendo de la especie, producen un tipo hemorrágico o hepático. Afecta a perros de todas las edades y es de mayor incidencia en los machos. Los síntomas son muy variables dependiendo del tipo, pero en general son los siguientes: anorexia, vómitos, fiebre, conjuntivitis, dolor de la zona lumbar, ictericia y rigidez muscular. En fases terminales se puede producir una nefritis. La mortalidad no suele ser alta si se instaura un tratamiento adecuado lo más rápidamente posible.

Prevención y tratamiento: El tratamiento será a base de antibióticos adecuados en dosis intensas, acompañados de tratamiento sintomático. La vacunación debe comenzar sobre los 2 meses de vida y hay que hacer revacunaciones anuales.

Hepatitis canina

Es una enfermedad contagiosa de los perros producida por un virus, con signos que varían entre una fiebre ligera y congestión de las membranas mucosas hasta una depresión grave, leucopenia marcada y tiempo de hemorragia prolongado. Los síntomas son muy variables y oscilan entre una fiebre ligera hasta un cuadro fatal, caracterizado por apatía, anorexia, sed, conjuntivitis, signos de dolor abdominal, etc…

Prevención y tratamiento: El tratamiento será sintomático y es, al igual que en todas las enfermedades víricas, de máxima importancia una temprana vacunación y revacunaciones anuales.

Leucemia felina

El virus de la leucemia felina se transmite entre los gatos adultos por la saliva y, en los pequeños, la madre enferma los contagia a través de la placenta en la gestación y de la leche en la lactancia. Es causa importante de enfermedad y mortalidad en gatos domésticos.

El desarrollo de la enfermedad puede seguir tres caminos dependiendo del estado sanitario e inmunológico del animal:

  • No se infecta porque la exposición al virus fue insuficiente o su sistema inmunológico lo rechaza.
  • Desarrolla la enfermedad y la muerte se produce entre los 6 y los 36 meses desde que se originó la exposición al virus.
  • Es infectado, pero su sistema inmunológico no deja que se desarrolle la enfermedad y es portador latente de la enfermedad, pero sin manifestarla; se vuelve negativo al virus con el tiempo.
  • Este virus provoca la aparición de enfermedades tumorales que afectan los ganglios linfáticos, denominadas «linfosarcomas» y que tienen distintas localizaciones en el organismo, y no tumorales como anemia, problemas reproductivos, úlceras orales, problemas hepáticos y enfermedades varias.

Síndrome de inmunodeficiencia felino (VIF)

Es producido por un virus de acción lenta (lentivirus) y afecta el sistema inmunológico. Está distribuido por todo el mundo y ataca a gatos domésticos y algunos salvajes. Se manifiesta en gatos de todas las edades; sin embargo, la incidencia aumenta con la edad y el VIF es más prevalente en gatos de 5 años y mayores.

La transmisión ocurre principalmente por la saliva, y la forma de contagio es a través de mordeduras durante las peleas por el territorio (de aquí la mayor incidencia en machos no castrados). No es contagioso para el ser humano, el VIF solo crece en células de felinos (los lentivirus en general son muy específicos de esta especie).

Los signos de los gatos enfermos son lesiones en la cavidad bucal, flujo nasal y ocular, dermatitis y otitis externa, acompañados con valores sanguíneos y urinarios anormales. El hecho de debilitar su sistema inmunológico los predispone a la aparición de otras enfermedades oportunistas como infecciones bacterianas, micóticas o parasitarias, tumores, etc.

Aunque no existe tratamiento porque es una enfermedad incurable, los gatos que no tienen síntomas pueden vivir por años antes de que se desarrollen signos clínicos, y los gatos sintomáticos pueden mantenerse durante muchos meses con el uso cuidadoso de antibióticos combinados con medidas de sostén.

La prevención es el camino indicado para evitar la enfermedad; se recomienda la castración de gatos machos para evitar el vagabundeo y las peleas.

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